← Linaje y crítica

Leviatán · 1651

Thomas Hobbes

ANCESTRODIVERGENCIA

El lema de la imposición y las leyes de la naturaleza que conducen a la Carta; la soberanía absoluta respondida por el Ápice-Carta, una regla, no una persona.

Edición consultada. Leviatán, Partes I-II leídas de cerca; III-IV muestreadas por el material sobre Iglesia y Estado.

Qué tomamos

El lema de la imposición es el porqué coercer siquiera de la doctrina: un sensor de valor puro produce «pactos sin la espada», meras palabras, de modo que la percepción amplia debe acoplarse a un brazo coercitivo estrecho y tarificado por la disuasión. Las leyes de la naturaleza son una proto-Carta; la reciprocidad de protección y obediencia es la condición de participación, con un suelo somático inalienable puesto fuera del alcance del soberano. El dinero como sangre circulante es el antepasado literal del replanteamiento de la circulación del valor.

En qué divergimos, y cómo respondemos

Cuatro grandes rechazos, cada uno respondido por el Ápice-Carta, un término indiviso de autoridad que es una regla, no una persona: contra la soberanía absoluta e irresponsable; contra «ninguna ley puede ser injusta» (una ley que viola la Carta es nula); contra que toda la propiedad pertenece al soberano (poseer lo que uno crea precede a la distribución); contra una verdad oficial única (ausencia de verdad oficial; anotar en vez de censurar).

La posición neta

Hobbes aporta la cuña que hace la distribución capaz de sobrevivir: la paz necesita un único término indiviso de autoridad final, pero ese término puede ser una regla que nadie posee, no una persona en quien se deba confiar.

Cada posición se lee en la fuente. Véase el registro entero en Linaje y crítica · El Sistema.